jueves, 14 de enero de 2010

Haiti, una larga historia de dolor y sufrimiento


Aquí estamos, en el consternado horror de ver el dolor obsesionarse en visitar una patria, esa que es la que más caro pagó su libertad, la más digna en su historia, la más heroica en sus gestas, y Napoleón Bonaparte y Desaline bien que lo saben, mientras vivieron lo supieron.

Para describir lo ocurrido en Puerto Príncipe no hay palabras, y las imágenes por dolorosas y demoledoras no deberían ser ciertas, pero lo son. Todo es desolación y muerte allí.

No olvidemos que esta tragedia no ha llevado el hambre y el dolor a esta patria: tan solo las ha acentuado, pero con un énfasis diabólico, como si fuera cosa del Demonio o de algún Papa de la Inquisición. Hace décadas, siglos, que Haití paga con su pobreza y su hambre el atrevimiento de ser el primer pais libre de america.

Es Haití, el hermano negro de un país mulato, con su noche larga, con su pena inmensa, fúnebre como el silencio, doliente como de olvido.

Es un pais que no para de sufrir, que ha sido azotado duramente por la fuerza de la naturaleza, es como si estuviera pagando por algo, ha sido golpeado por los huracanes: Ike, Hortense, Hans, Jeanne, Noel, George, por inundaciones, por derrumbes, por desforestacion, por epidemia, por el hambre, por dictaduras, por la esclavitud... todo llega hasta alla, todo afecta, todos los males del mundo pasan o viven ahi.

Pero no lloren ante el drama humano que Haití nos presenta, se trata de pasar de la omision a la acción, del desvelo a los hechos, de la palabra amiga a la colaboración efectiva: ¡Solidaridad hasta que duela, como decia la madre Teresa!

Porque nadie sabe en realidad por quién doblan las campanas… Nadie sabe si mientras ellos esten ahi nosotros seguiremos siendo un pueblo bendecido por Dios, y que mientras ellos esten ahi, nosotros seguiremos saliendo ileso, sano y salvo ante la ira del todopoderoso y la madre naturaleza.

Dios nos bendigas hermanos, pero oremos y solidaricemosnos con Haiti, nuetros hermano negro, no se cruce de brazos porque siempre le pasa a ellos en vez de eso de gracias a Dios y piense que por poco y nos pasa a nostros.

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