domingo, 22 de noviembre de 2009

Todo se lo debo a él.


Yo creo que lo único que salva de los insultos y otras agresiones verbales al propietario de este vehículo es su sincera y manifiesta intención de alabar al todopoderoso públicamente y de forma constante, usando como medio el parabrisas frontal de su carro.

Y con todo eso, estoy seguro de que a este agradecido ser humano le hacen pagar el precio de haber puesto un mensaje tan sano escrito con tantas faltas ortográficas.

No sabemos si apuntar los cañones hacia el artista gráfico que hizo el letrero o hacia el propietario del auto que lo permitió, pero lo que si se, es que los dos por su falta de preparación, se sintieron seguro de que lo habían hecho bien.

Todo se lo debo a él.

Que sencillo!

Colaboracion Sarah Pelegrín.

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